¿Cuántas veces, a lo largo de nuestras vidas, hemos escuchado toda clase de adjetivos hacia las mujeres? O lo que es peor, ¿se otorgan una serie de estereotipos que, en la mayoría de veces, no se cumplen? Se hizo una lista de ellos. Es la oportunidad de demostrarles a los demás la verdad sobre las mujeres.
1. La llorona
El cine, las novelas, los libros se han encargado de retratar a la mujer como una llorona por naturaleza. Si bien es cierto que las mujeres poseen más prolactina, una hormona presente en las lágrimas, eso no significa que todo les haga llorar.
La verdad es que según Ron Levant, profesor de la Universidad de Harvard, las mujeres son más aptas para ponerse en el lugar de otros y tener mayor empatía que los hombres. Tienen un desarrollo emocional más profundo que tal vez las lleva a ser más sensibles.
2. Las delgadas son más atractivas
En una sociedad donde la delgadez es sinónimo de belleza, el portal realizó un experimento para demostrar que no todos los hombres las prefieren delgadas. Se repartió imágenes de mujeres de distintas contexturas y se les pidió a los hombres que calificaran su nivel de seducción. Ellos prefirieron a las mujeres con un 20,85 de índice de masa corporal. Según la Organización Mundial de la Salud, un índice normal debe situarse entre 18,5 y 25. Las mujeres que estaban por debajo del 20,85 recibieron la peor calificación.
3. La billetera antes que todo
“Los diamantes son los mejores amigos de las mujeres” es la frase que popularizó la bella Marilyn Monroe. Numerosos estudios demuestran que las mujeres toman muy en cuenta la estabilidad económica de su futura pareja por responsabilidad. Al ser ellas las administradoras del hogar estás más consciente del factor económico por precaución que por inmoralidad.
4. Mujer al volante, peligro constante
Cada vez que alguien ve un auto que no puede estacionarse piensan que es una mujer. Es una apreciación injusta, sobre todo, si le miran las estadísticas, que dicen que las mujeres cometen faltas menos graves que los hombres. Aunque les cueste estacionar, piensan más en la seguridad.
5. Las pelirrojas son más apasionadas
El protagonista de ‘El Perfume’ siente atracción por las pelirrojas, María Magdalena aparece con el pelo colorado y numerosos poetas hablan de la sensualidad de las pelirrojas. Los egipcios desconfiaban de ellas y en la Edad Media eran relacionadas con la brujería y el diablo. Sin embargo, ningún estudio científico ha logrado vincular potencia sexual con el color rojo del pelo.
Las mujeres viven distintas formas de discriminación que limitan el ejercicio de sus derechos y sus libertades. Ésta se basa en la vigencia de un conjunto de estereotipos y prácticas sexistas que desvalorizan lo femenino y a las mujeres como grupo poblacional. Dicha desvalorización está profundamente arraigada en creencias sobre el cuerpo y la sexualidad de las mujeres que se traducen en “deberes” que ellas deben cumplir "por naturaleza" en la familia y en la sociedad. Algunos datos del Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (CONAPRED) indican que:
Prácticamente el 40 por ciento de las mujeres entrevistadas por esa institución afirman que piden permiso a sus esposos para salir sola en la noche y el 8.6 por ciento de las mujeres, para tomar anticonceptivos. Además revelan que el 27 por ciento de la población está de acuerdo en que a una mujer se le castigue por haber abortado. Todo ello implica para las mujeres, un deterioro de la libertad y autonomía para tomar decisiones sobre el propio cuerpo y por lo tanto para acceder a oportunidades de desarrollo. (CONAPRED, 2010)
De igual forma, la discriminación contra las mujeres se asienta en las desventajas que la sobrecarga del trabajo doméstico impone sobre el uso de su tiempo y las oportunidades que tienen para acceder a la capacitación, ingresar al mercado laboral u ocupar puestos de representación pública.
Raquel, originaria de Jalisco, fue violada a los 17 años por un guardia de seguridad del condominio donde vivían sus primos. Ahora, con 30 años, dice: “Aún siento temor de que me vaya a pasar otra vez”. Como ella, aproximadamente 112,000 mujeres son violadas sexualmente cada año (equivalente una cada 4.6 minutos), y la mayoría de los agresores quedan impunes, según especialistas.
Raquel (los nombres han sido cambiados para proteger a la sobreviviente de la violación y a sus familiares) tiene epilepsia —un trastorno neurológico que se manifiesta en convulsiones recurrentes— y su capacidad cognitiva es equivalente a la de una persona de siete años.
El día del ataque el violador la amenazó con lastimar a su familia si lo delataba. Sin embargo, la familia de Raquel presentó una denuncia ante el Ministerio Público.
“Le hicieron unos estudios médicos muy humillantes y concluyeron que fue violación”, dice Araceli, la madre de la joven.
En 2012 se presentaron 14,050 denuncias por violación ante los Ministerios Públicos de la Procuraduría General de la República en México.
De las 14,829 denuncias por violación sexual presentadas en 2009 en el país, sólo hubo 3,462 enjuiciamientos y 2,795 sentencias condenatorias por ese delito, según el informe que presentó Amnistía Internacional (AI) en 2012 ante la Organización de las Naciones Unidas, y que integra los datos más recientes disponibles. Es decir, por cada 10 denuncias de violación sexual hubo 2.3 juicios por este delito en ese año en México. (Estos casos en estas tres instancias pueden o no ser los mismos o estar relacionados.)
Pero la cifra negra es mucho mayor. "Podemos decir que hay mucho más de 112,000 violaciones al año. Esta cifra la tomamos con base en los estudios de inseguridad que indican que por cada delito denunciado hay ocho que no se revelan", dice Pablo Navarrete, coordinador de asuntos jurídicos del Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres).
De estos datos se deduce que solo en uno de cada 21 casos de violación los autores del crimen son condenados, resume Daniel Zapico coordinador de movilización e impacto de AI México.
Las consecuencias para Raquel
Raquel se embarazó como consecuencia del ataque. Entre 7 y 26 de cada 100 violaciones provocan un embarazo, según el Informe Nacional sobre la Violencia y la Salud en México, elaborado por la organización civil Ipas Salud.
Los medicamentos anticonvulsionantes que tomaba para controlar los ataques complicaban el embarazo. “El neurólogo decía que mi hija podría morir y que el bebé no nacería bien. Me insistió que pidiera ayuda (para abortar)”, dice Araceli.
Los médicos de un hospital público tenían orden del Ministerio Público para realizar el aborto, pero se apegaron a su derecho de no practicarlo por el código deontológico de usar la profesión para salvar vidas. "El agente del Ministerio Público me dijo que era posible un aborto legal porque mi hija sufrió violación y porque tenía retraso mental, pero nadie se lo haría. Se estaban contradiciendo", dice Araceli.
La Norma Oficial Mexicana 046, en vigor desde 2005, estipula que en caso de violación, "las instituciones prestadoras de servicios de atención médica deberán (...) ofrecer de inmediato y hasta en un máximo de 120 horas después de ocurrido el evento, la anticoncepción de emergencia” y están obligadas a "prestar servicios de aborto médico".
Cuando Raquel tenía tres meses de embarazo, tuvo un aborto espontáneo. Pero los daños psicológicos no desaparecieron tan pronto. "Todavía llora mucho en las noches”, dice Araceli.
Las secuelas psicológicas
A lo largo de la vida, la prevalencia de la violencia sexual contra las mujeres es de 17.3%, lo que significa que una de cada seis usuarias sufre este tipo de agresión, según los resultados de la Encuesta Nacional sobre Violencia contra las Mujeres publicados en 2003 por el Instituto Nacional de Salud Pública.
El 7.6% las encuestadas reportó abuso sexual en la infancia (antes de los 15 años), según el documento.
La violencia sexual puede desencadenar trastornos mentales como depresión síndrome de estrés postraumático (TEPT), trastornos de personalidad, aislamiento, cambios de humor y evasión de la realidad, narra Laura Teresa Flores González, maestra en educación de la sexualidad humana y pareja sexual en Instituto de Estudios Sexuales de España.
"Muchas de las víctimas intentan suicidarse y comienzan por autoagredirse, más si el agresor es repetitivo", agrega.
La violación con mayor violencia deja lesiones en los órganos sexuales y un profundo trauma psicológico con repercusiones en la vida sexual, como los recuerdos involuntarios típicos del TEPT. "Las sobrevivientes, al estar en un evento erótico posterior, muchas veces recuerdan [el ataque] y no pueden entregarse o vivir plenamente una relación", comenta Flores González.
La terapia psicológica cognitiva conductual ayuda a la sobreviviente de violación a modificar las estructuras de pensamiento y darle un nuevo significado al hecho, para convertirlo en algo no doloroso, explica. Las pacientes pueden mejorar en un periodo de entre uno y tres años, dependiendo de la persona y la situación que vivió, detalla la especialista.
Los familiares, principales agresores
El 13.7% del total de mujeres que fueron obligadas a tener relaciones sexuales alguna vez en su vida en México dijo que el ataque ocurrió cuando eran menores de 10 años y el 65%, entre los 10 y 20 años de edad, según el informe de Ipas Salud.
El 70% de los agresores son familiares que abusan de ellas en el hogar; el padre en 7.2% de los casos; el padrastro en 8.2%; algún otro familiar hombre (tíos, primos u hombres conocidos como los vecinos, los compadres, etc) en 55.1%; y el novio en 3.4%, según el informe.
“La violación sucede más en la casa por la privacidad y el continuo roce que hay entre la víctima y el victimario. Por ello, le resulta fácil abusar al padrastro, a los primos, a los amigos. Es una cuestión cultural que se preste a que sea por los parientes cercanos", dice Felipe de Jesús Garibay Valle, presidente de la Academia de Derecho Procesal Penal de Estudios Jurídicos de la Universidad de Guadalajara (UdeG).
En caso de la violencia sexual de pareja, las formas más comunes fueron: a través de presión verbal para forzar relaciones sexuales en 84%; el uso de la fuerza para tener relaciones sexuales (54%) y obligar a la mujer a tener relaciones sexuales cuando otros ven u oyen (6%), según el informe de Ipas.
Otros actos de violencia sexual suceden comunmente en las escuelas, donde los maestros abusan de sus alumnas; o en el trabajo, donde los jefes o compañeros abusan de sus compañeras; o en situaciones de vulnerabilidad, como el caso de las mujeres migrantes, que son violadas en el camino o donde las circunstancias las obligan a realizar actos sexuales a cambio de comida, dinero, alojamiento, transporte y protección, indica el Informe Nacional sobre la Violencia y la Salud en México.
El 39.7% de las mujeres de 15 y más años ha sufrido alguna agresión pública de carácter sexual, que puede ir desde insultos hasta violaciones. De estas mujeres, 92.4% sufrió intimidaciones y 41.9% abuso sexual según la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares 2006 (ENDIREH).
La violación en términos legales
Las historias de violencia sexual empiezan a manifestarse desde los piropos, por el acoso en espacios públicos, en el transporte público y culminan en violaciones, indica Navarrete, abogado especializado en género, democracia y derechos humanos.
Hay claras diferencias entre la violación, la agresión sexual y el acoso sexual, explica Felipe de Jesús Garibay Valle, presidente de la Academia de Derecho Procesal Penal de Estudios Jurídicos de la UdeG.
Una violación es "cuando hay introducción del miembro viril o con un objeto similar en la vagina o el ano, o en alguno de los orificios del cuerpo humano", dice Garibay, especialista en derecho penal.
La agresión sexual es cuando el individuo no sólo insinúa, sino que tiene contacto con la víctima, "por ejemplo, cuando tocan el glúteo o el seno de una mujer en el camión o trata de tocarla contra la voluntad de ella", dice Garibay.
El acoso sexual se refiere a las señas, insinuaciones, amenazas, invitaciones, palabras sexuales o piropos agresivos que usa el victimario para forzar a la persona al acercamiento sexual, afirma el maestro universitario.
La víctima puede denunciar estos hechos en el Ministerio Público para establecer una averiguación penal en contra de la o las personas que incurrieron en la agresión, dice Garibay.
Para integrar una averiguación previa en caso de violación, hay que aportar declaraciones de testigos, pruebas médicas y estudios de laboratorio para comprobar si hay líquido seminal en la vagina, dice el experto.
En el caso de agresión sexual, hay que mostrar los moretes, arañazos o la evidencia de que hubo contacto físico. Para acusar por acoso sexual se piden pruebas y testigos.
"El problema es que se denuncia muy poco, porque es muy penoso para la mujer tener que ir a relatar hechos que le avergüenzan. Además es muy baja la aplicación de la ley, porque la investigación lleva tiempo, lo que le da oportunidad al agresor de esconderse o escapar de la justicia", dice Garibay.
Las diferencias en las entidades
Los códigos penales de las 32 entidades de México tipifican la violación sexual, dice Pablo Navarrete Gutiérrez, coordinador de asuntos jurídicos del Inmujeres. "El problema es la falta de estadísticas que den cuenta de las víctimas y agresores. La invisibilidad trae mayor impunidad. Lo que sí sabemos es que hay entidades federativas con mayor incidencia de abuso sexual como Quintana Roo, Chihuahua, Tabasco, Baja California, Morelos y Estado de México".
"Lo común es responsabilizar a las víctimas de su suerte. Hay una especie de justificación social e institucional que avala que fue culpa de ellas, por su forma de vestir, o por los lugares donde suele desarrollarse", detalla Navarrete, quien también laboró en la Comisión de Derechos Humanos de la Procuraduría de Jalisco.
Una de cada cuatro personas encuestadas en 2003 dijo que las mujeres son violadas porque provocan a los hombres, según la Encuesta Nacional sobre Violencia contra las Mujeres, citada por Inmujeres.
Pablo Navarrete dice que hay incongruencias legales. "En 11 estados varía la pena cuando se comete la violación con el miembro viril o con algún objeto diferente al miembro viril. Por ejemplo, en Baja California si la violación fue con el miembro viril la pena es de 10 a 15 años, pero si fue con un objeto va de 8 a 10 años, cuando sabemos que es la misma afectación al cuerpo, la dignidad y a la psicología de la víctima".
Los mayores penas para la violación las establecen el Estado de México, que dicta de 40 a 70 años de prisión. En Quintana Roo las penas son de 30 a 50 años y en Morelos y de 20 a 25 años.
En tanto, las menores condenas son dictadas en Coahuila y Durango, que sancionan con entre 3 y 8 años de prisión, y en Zacatecas, de 4 a 10 años.
En Coahuila para quien comete violación sexual la pena es de 14 a 21 años en prisión, pero si es homicidio va de 7 a 16 años. "A quien conoce esta disposición, le resulta menos grave matar a su víctima".
Los feminicidios son asesinatos motivados por la misoginia, porque implican el desprecio y el odio hacia las mujeres. Los feminicidios expresan situaciones extremas de violencia contra las mujeres y niñas. Son el extremo de un continuo de terror contra ellas, que incluye diversas formas de humillación, de abandono, de terror y la aceptación de que las mujeres y niñas mueran como resultado de actitudes misóginas y de prácticas sociales de desprecio, de maltrato físico y emocional, de hostigamiento, de abuso sexual, de incesto.
El feminicidio, se entiende como un fenómeno social, cultural y político que atenta contra la vida de las mujeres, que ha adquirido Carta de Naturalidad en México. Este fenómeno adquiere una forma continua de violencia sexual, donde prevalecen: los actos violentos, los motivos, el desequilibrio de poder entre los sexos en las esferas económicas, políticas y sociales. Se da en proporción directa a los cambios estructurales que se presentan en la sociedad y en relación directa con el grado de tolerancia que manifieste la colectividad en torno a los mismos y a su nivel de violencia así como los factores y políticas que terminan con la vida de las mujeres que son tolerados por el Estado y otras instituciones.
1.1 Feminicidio en México
La permisibilidad del Estado puede estar presente en cualquier ámbito y dirigirse a cualquier grupo vulnerable. Respecto a los derechos humanos de las mujeres y el feminicidio en México, la permisibilidad del Estado es latente y grave, a pesar de que en la Ley General de Acceso a las Mujeres a una Vida Libre de Violencia se incluye el término de violencia feminicida, éste no ha sido reconocido y mucho menos utilizado por las autoridades encargadas de la procuración y administración de justicia. Durante más de una década, Ciudad Juárez y la Ciudad de Chihuahua mantuvieron la mirada nacional e internacional debido a los casos de mujeres asesinadas y desaparecidas en estas ciudades fronterizas en donde se destaca la gran impunidad del aparato de justicia. De 1993 a septiembre de 2007, se tiene registro de que 553 mujeres han sido asesinadas con violencia brutal en dichas ciudades del norte del país. Según datos de la Procuraduría General del Estado de Chihuahua se han cometido 206 asesinatos contra mujeres de enero de 2007 a noviembre de 2008.
En la actualidad, la problemática del feminicidio ya no sólo circunscribe su realidad a Ciudad Juárez.
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La impunidad y la permisividad gubernamental como expresión cruda de la violencia institucional, posibilitan la multiplicación de los asesinatos cometidos contra mujeres en el país, por ejemplo en algunas entidades de la República: Morelos, la alta incidencia (32 casos en 2006 y 26 asesinatos en 2007) ha obligado a la creación de una Fiscalía Especializada; en el estado de Chiapas se reportan 1,485 asesinatos de mujeres entre 2000 y 2004; y el estado de Veracruz con 1,494 en el mismo periodo .
Entre enero de 2007 y diciembre de 2008, el Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio (OCNF) documentó 1221 homicidios dolosos contra mujeres y niñas en 12 entidades, y en el 2009 se documentaron 459 asesinatos en 16 entidades de la República mexicana durante el periodo de enero a junio.
México acumula un total de 140 recomendaciones internacionales en el periodo de 2000-2006, sólo en el tema de derechos de las mujeres, y de éstas 63 recomendaciones están dirigidas a atender el feminicidio en Ciudad Juárez, en su mayoría en los aspectos de procuración y administración de justicia, debido a que las acciones emprendidas han sido insuficientes, que se ven reflejadas en los casos de feminicidio atraídos por la Corte Interamericana de Derechos Humanos en contra del Estado mexicano
1.2 Feminicidio en Centroamérica
Los asesinatos de mujeres constituyen una de las formas más extremas de violencia cometida por razones de género. Cada día se visibilizan los asesinatos dolosos de mujeres cometidos por misoginia y discriminación y la impunidad que envuelve estos casos en México y Centro América. Por ejemplo,en Nicaragua La Red de Mujeres Contra la Violencia (RMCV), presento su informe de enero - a noviembre sobre el monitoreo de los feminicidios, el cual revela que durante el 2009 fueron asesinadas 69 mujeres, niñas, adolescentes y ancianas de forma atroz, en donde la negligencia y la falta de capacidad técnica y recursos económicos y materiales destinados para esclarecer y enjuiciar estos asesinatos son insuficientes aunado esto a la falta de voluntad política por resolver los crímenes contra las mujeres.
En Guatemala el informe sobre la situación de los derechos humanos entregado al Congreso por Procurador de Derechos Humanos Sergio Morales, sostiene que el año pasado se registraron 720 feminicidios, mientras que otras 899 mujeres resultaron heridas por diferentes causas, la mayoría de ellas debido a la violencia intrafamiliar que prevalece en la sociedad.
Cada año en México, cerca de un millón de embarazos corresponden a madres adolescentes, lo que equivale al 27.6 por ciento del total, informó la especialista Huliana Romo Huerta.
La coordinadora del Centro de Atención a Adolescentes Embarazadas del Hospital Civil “Dr. Juan I. Menchaca”, afirmó que a nivel mundial, el embarazo en la adolescencia sigue siendo un impedimento para mejorar las condiciones educativas, económicas y sociales de la mujer.
En el marco del Tercer Curso de Prevención y Atención del Embarazo en Adolescentes, organizado por dicho nosocomio, recalcó que muchas veces las adolescentes ven su vida menguada por una maternidad precoz y en ocasiones por un matrimonio no planeado.
Subrayó que estas circunstancias limitan las oportunidades de educación y empleo; dichas adolescentes tienen rangos de edades que van de los 10 hasta los 19 años, predominando el grupo de 17 a 19 años.
Comentó que el embarazo en la adolescencia implica un alto riesgo para la madre y su hijo, reportándose las complicaciones relacionadas con el embarazo entre las principales causas de muerte materno-perinatal en el país.
El Curso de Prevención y Atención del Embarazo en Adolescentes está dirigido tanto a coordinadores municipales del Programa para la Salud Sexual y Reproductiva del DIF Jalisco, como a las propias adolescentes embarazadas o que ya son madres.
El objetivo es ofrecer alternativas que fomenten el cuidado y la preservación de la salud reproductiva y sexual, brindar educación, atención médica integral y apoyo psicosocial, para que las adolescentes tengan las herramientas para aceptar su embarazo y fortalecer los vínculos familiares.
La especialista dijo que las causas principales de los embarazos no deseados van desde el inicio precoz de las relaciones sexuales, ya sea voluntariamente o por presión social, así como violaciones, violencia sexual, carencia afectiva, descuido de los padres, la baja autoestima, la curiosidad y el uso inadecuado de anticoncepción.
Aunado a ello, dijo, es común que los embarazos no deseados tengan como consecuencia para la madre, el abandono de sus estudios, problemas para conseguir empleo, discriminación, depresión, desórdenes nutricionales y/o abortos en ocasiones ilegales.
El Hospital Civil “Dr. Juan I. Menchaca” recibió durante el 2010 un total de 11 mil 258 atenciones por embarazos, de los cuales el 24.32 por ciento, que equivale a dos mil 739 casos corresponden a adolescentes.
Mientras que autoridades estatales prometieron tomar acciones contra quienes fueran responsables de la agresión física, racismo y discriminación que sufrió una alumna de una escuela primaria en Hermosillo, los padres de la menor informaron este lunes que decidieron mejor volver a su comunidad de origen, Ocotlán, en Jalisco.
El video que fue dado a conocer el pasado sábado, en donde se muestra como los compañeros de la niña la insultan y uno de ellos la ahorca hasta hacerla perder el conocimiento, sólo por: "ser del sur del país", sigue generando indignación, mientras que la imagen se repite en redes sociales.
Autoridades del plantel José María Morelos en la colonia Palo Verde, al sur de Hermosillo, dieron a conocer las acciones a seguir para buscar sancionar a los responsables.
El director de la escuela, Alfredo Echegaray Hernández dijo este lunes que ha estado al frente de esa escuela por cinco años y nunca antes haberse enfrentado a un caso de esas caracterísitcas.
“Es la primera vez que sucede eso, es un hecho reprobable, porque no puede estar en estos tiempos sucediendo esto, hasta donde llegan los valores, los valores se ve que están perdidos y eso no se puede lograr más que en la familia” dijo Echegaray Hernández.
El director del centro educativo comentó que en el caso del menor responsable de hacer la grabación, se diálogo con padre, quien dijo, es un policía municipal de Hermosillo.
“El alumno ahorita está suspendido, el que grabó el video de nombre Ariel Z. O., ahorita nada mas está el con suspensión, el otro niño que sale ahí, es un niño apoyado por los grupos de USAER, es un niño NED, es decir de las llamadas necesidades educativas especiales, esta manipulado, se ve que esta manipulado por otros niños”, expuso el Director de la escuela primaria.
En cuanto al resto de los alumnos que se ven en el video, con burlas y que no impiden los hechos, comentó que al momento, no se les ha aplicado sanción, ya que primero, se está dando atención de manera directa a los alumnos involucrados de manera directa.
Por su parte, el secretario de gobierno, Roberto Romero López, dijo este lunes que la administración estatal estudiaría la posibilidad de sancionar a funcionarios o maestros quienes pudieran haber sido omisos en el caso del video, de más de siete minutos, en el que jamás se observa a un docente a pesar de que la agresión ocurre en el interior de un salón.
"Por supuesto que nosotros estamos totalmente en contra de que sucedan estas situaciones, yo ya hablé con el Secretario de Educación (Jorge Luis Ibarra Mendívil), él se está involucrando en el tema, a lo mejor y hasta rebota en otras dependencias, ya en algo más grave, vamos a esperar a que concluya la investigación", dijo Romero López.
Por otra parte, el padre de la niña agredida, quien pidió que sólo se le identificara como Juan y de oficio contratista en el sector de la construcción, comentó que una vez haya concluido el ciclo escolar actual, tanto su hija como su esposa y él abandonarán el Estado, para regresar a su lugar de origen: Ocotlán, Jalisco.
En cuanto a la condición física y emocional de su hija en estos momentos, dijo que la niña se encuentra bien, pero triste.
El padre de familia se declaró totalmente decepcionado en como las autoridades correspondientes atendieron el caso.
“Nomás porque es hijo de un judicial, nomás porque es hijo de un policía no lo pueden reprender en la escuela, si me entiende, es hijo de la ley, no podemos hacer nada, no lo pudo reprender, no lo pueden echar para afuera”, comentó.
Agregó que en su caso no ha pasado por su mente la intención de emprender acciones legales, ya que dijo no tiene interés en afectar a la escuela o la propia maestra responsable del grupo donde se dio la agresión.
Juan manifestó que el pueblo de Sonora es una lugar de gente buena, pero que se va muy decepcionado por la impunidad en esta región del país.
“Sonora es un pueblo de trabajo, de movimientos, pero si te lo voy a decir, pinche gobierno está por los suelos”, criticó.
Sobre su situación, comentó que se habrá de quedar un par de meses laborando en el estado de Sonora antes de poder regresar a su lugar de origen.

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